Aunque el equipo de Gobierno Tripartito (PSOE, PA e IU), sigue guardando el más estricto silencio en relación al nuevo escándalo que ha protagonizado, tras gastarse otra vez 6.600 euros en el catering que ofreció para 400 personas después el pregón de la Feria y Fiestas de Pedro Romero que tuvo lugar el pasado jueves, la concejal delegada de Fiestas, María José Sánchez (PSOE), ha tenido una salida de las consideradas como “fuera de tono” e inoportuna en las redes sociales, que ha indignado a algunos de los familiares y a las propias Damas Goyescas del año pasado, que se sienten marginadas y maltratadas por el equipo de Protocolo de la alcaldesa, Teresa Valdenebro (PSOE).
Al ser recriminada la edil de Fiestas en un perfil de Facebook, por no haberse invitado a este cóctel oficial a la presidenta del año pasado, Amparo Muñoz, ni a ninguna de sus Goyescas, la concejal no tiene otra cosa que decir que “Nos acordamos de invitar a TODAS las personas que representan la sociedad rondeña como acto protocolario y estuvo quien quiso asistir”.
Tras esta respuesta la reacción ha sido inmediata, y tanto los familiares como las Goyescas del año pasado le preguntan si ellas no representan a la “sociedad rondeña”.
No es la primera vez que el grupo de Damas Goyescas de 2017 manifiestan abiertamente su malestar por el trato recibido por el servicio de Protocolo de Ayuntamiento, desde que fueron nombradas como en el resto del año, sintiéndose incluso en algunos casos «despreciadas».
Desde el equipo de Gobierno no se ha ofrecido ningún tipo de explicación sobre quién confeccionó la lista de invitados y qué criterio se siguió. Lo cierto es que desde la Alcaldía se entregaron 400 invitaciones para esta fiesta, que fue pagada con fondos públicos, y eso que el Tripartito dijo que durante esta legislatura se eliminarían este “tipo de gastos superfluos”.
Tampoco se invitó al Grupo Municipal Popular, que es el que cuenta con mayor representación en la Corporación local. A lo mejor estos concejales tampoco representan a la sociedad rondeña.
Para colmo, según han relatado a este periódico algunos de los invitados, el catering resultó todo un desastre, ya que los comensales pedían a voces a los camareros que le llevasen refrescos, cervezas y aperitivos; en algunos momentos ni se cabía en el claustro de Santo Domingo e incluso había personas en chanclas y con bañadores. Todo ello en una fiesta que, teóricamente, y según señala la concejal, “representa a la sociedad rondeña”.
Otra más.

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